Desde sus comienzos, Twitter es uno de esos fenómenos que ha ido creciendo exponencialmente y que hoy lo inunda prácticamente todo en el ciberespacio. Recuerdo que al principio nadie sabía muy bien que uso funcional podía tener. Tras el reclamo de “cuenta lo que estás haciendo en este momento”, 140 caracteres se encargaban, como un telegrama, de decir algo; y ahí estaba la incógnita… qué decir.
En el plano del ocio, había muchos twitters que contaban cosas intrascendentes a sus contactos… como que estaban almorzando en tal o cual restaurante, que estaban saliendo del cine tras ver la película de turno, o que estaban regando las macetas del jardín. Creo que fue esta trivialidad la que impulsó a mucha gente, desde distintos campos, a buscarle utilidades realmente funcionales; entre ellos los educadores.
Pues bien, mientras escribo estas líneas me sorprendo de cómo Twitter se ha metido ya en todas partes. Los usos que antes no se veían por ninguna parte, proliferan ahora, hasta el punto de que es raro el día en que no me lleguen noticias de nuevas utilidades para este revolucionario medio de comunicación.
La clave de Twitter está en la inmediatez y en la posibilidad de informar e informarte al minuto. A partir de ahí, las posibilidades son muchas. Desde eventos que se retransmiten en tiempo real y donde, a su vez, es posible interactuar, produciéndose un feedback casi inédito hasta el momento, a agencias de noticias que nos dispensan los hechos de última hora mucho antes que los mass-media clásicos, como la radio o la televisión.
Yo personalmente me considero un usuario a medias de Twitter (y creo que a mucha gente le pasa como a mí). Me saqué hace algún tiempo una cuenta en Twitter y, simplemente, comencé a seguir a gente que compartían mis mismos intereses. Pronto me di cuenta que el flujo de información está constituido, en gran parte, por enlaces a páginas interesantes que los twitters recomiendan por su interés; es decir, puede funcionar como una especie de marcador social a gran escala y en tiempo real.
Confieso que, por el momento, contravengo una de las normas básicas de Twitter, que es el participar emitiendo yo mismo mis mensajes breves. Pero gracias a una extensión para Firefox llamada Echofon, recibo a diario información interesante en tiempo real, que puedo ver en el momento, tras escasos segundos de que alguien la envíe. Soy, por ahora, una especie de “twitter dormido” (iba a utilizar el adjetivo “pasivo” pero no es del todo exacto, ya que la información que recibo vía Twitter me hace tener más actividad internauta y, como consecuencia, estar más activo).
Por el momento, mi experiencia con Twitter se resume en esta fórmula:
En el plano del ocio, había muchos twitters que contaban cosas intrascendentes a sus contactos… como que estaban almorzando en tal o cual restaurante, que estaban saliendo del cine tras ver la película de turno, o que estaban regando las macetas del jardín. Creo que fue esta trivialidad la que impulsó a mucha gente, desde distintos campos, a buscarle utilidades realmente funcionales; entre ellos los educadores.
Pues bien, mientras escribo estas líneas me sorprendo de cómo Twitter se ha metido ya en todas partes. Los usos que antes no se veían por ninguna parte, proliferan ahora, hasta el punto de que es raro el día en que no me lleguen noticias de nuevas utilidades para este revolucionario medio de comunicación.
La clave de Twitter está en la inmediatez y en la posibilidad de informar e informarte al minuto. A partir de ahí, las posibilidades son muchas. Desde eventos que se retransmiten en tiempo real y donde, a su vez, es posible interactuar, produciéndose un feedback casi inédito hasta el momento, a agencias de noticias que nos dispensan los hechos de última hora mucho antes que los mass-media clásicos, como la radio o la televisión.
Yo personalmente me considero un usuario a medias de Twitter (y creo que a mucha gente le pasa como a mí). Me saqué hace algún tiempo una cuenta en Twitter y, simplemente, comencé a seguir a gente que compartían mis mismos intereses. Pronto me di cuenta que el flujo de información está constituido, en gran parte, por enlaces a páginas interesantes que los twitters recomiendan por su interés; es decir, puede funcionar como una especie de marcador social a gran escala y en tiempo real.
Confieso que, por el momento, contravengo una de las normas básicas de Twitter, que es el participar emitiendo yo mismo mis mensajes breves. Pero gracias a una extensión para Firefox llamada Echofon, recibo a diario información interesante en tiempo real, que puedo ver en el momento, tras escasos segundos de que alguien la envíe. Soy, por ahora, una especie de “twitter dormido” (iba a utilizar el adjetivo “pasivo” pero no es del todo exacto, ya que la información que recibo vía Twitter me hace tener más actividad internauta y, como consecuencia, estar más activo).
Por el momento, mi experiencia con Twitter se resume en esta fórmula:
Cuenta de Twitter + seguidores interesantes + Echofon (Firefox) = empezar a comprender el potencial de Twitter a nivel informativo.
Si aún no saben qué hacer con la cuenta de Twitter, quizás esta fórmula sea un buen comienzo.
Si aún no saben qué hacer con la cuenta de Twitter, quizás esta fórmula sea un buen comienzo.
P.D. Sé que, tarde o temprano, me uniré a la ola emitendo mis propios twitters.
Imagen utilizada: "Twitter Badge (.gif)" por 7son75 - Flickr -.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada